¿A qué llamamos estímulos?


Los estímulos son aquellas acciones destinadas a satisfacer necesidades materiales y espirituales del hombre.
Los estímulos en la esfera laboral hacen que el hombre utilice plenamente sus capacidades con mayor eficacia y eficiencia, a la vez de fomentar los valores ético-morales. Los estímulos, bien aplicados, fomentan las potencialidades del individuo, elevan su autoestima y coadyuvan a su plena realización en la vida.
El sistema de estimulación es al centro de trabajo tan trascendente como el sistema nervioso al cuerpo humano; sin el mismo no hay desarrollo económico-social ni calidad de vida. Como bien señalan diversos autores, cuando el hombre no ve satisfecha una necesidad busca un medio de salida, ya sea psicológica (agresividad, descontento, tensión emocional, apatía, indiferencia, etc.), fisiológica (tensión nerviosa, insomnio, repercusiones cardíacas o digestivas, etc.) o viola sus principios ético-morales en aras de lograrlo. La base fundamental para satisfacer las necesidades materiales y la inmensa mayoría de las espirituales, es el trabajo, prioritariamente aquel que se realiza en la esfera de la producción material.
Dado lo señalado anteriormente, y teniendo en cuenta que el ser humano pasa una buena parte de su vida trabajando, adquiere una gran importancia que el trabajo se convierta en un motivo de alegría y satisfacción en sí mismo hasta constituir la primera necesidad vital, a la vez que permita la satisfacción de las necesidades materiales y las restantes necesidades espirituales.
Dos problemas básicos enfrentamos en la esfera de los salarios: su insuficiente nivel con relación al costo de la vida, y la no correspondencia de su organización con el principio del pago por la calidad y cantidad de trabajo aportado. Ambos aspectos influyen negativamente en el estado anímico del trabajador, en su eficiencia, en su disciplina, en su realización, en resumen, en su calidad de vida en general y en su calidad de vida laboral en particular, lo cual propicia la pérdida de valores ético-morales en los trabajadores así como su metalización.

Pero la estimulación no se circunscribe únicamente al aspecto salarial, existen otros factores entre los cuales la satisfacción de las necesidades espirituales del hombre en el proceso laboral, su reconocimiento como tal y como dueño, ocupa un lugar relevante. La sabia conjugación de ambos estímulos: morales y materiales, es el elemento clave del desarrollo económico y la formación del nombre nuevo.

La estimulación moral presenta un serio deterioro en nuestras entidades y su aplicación es pobre al manejarse criterios muy estrechos de su campo de acción
Al igual que las necesidades, los estímulos pueden ser materiales o morales (espirituales). Siempre que un estímulo material se otorgue con equidad y en función del aporte laboral y los méritos, adquiere una connotación moral; en la generalidad de los casos tiene, directa o indirectamente, a corto o largo plazo, connotación moral. En la práctica, cada tipo de estímulo lleva en sí una porción del otro, teniendo, de forma general, la propiedad de ser trasmutables, uno adquiere propiedades del otro, satisfacen, a la vez, necesidades materiales y espirituales como regla.
La efectividad del sistema de estimulación dependerá del alto nivel de equidad que tenga, para lo cual, entre otros aspectos, hay que tener presentes los siguientes:
– La existencia de un sistema de capacitación que brinde a todos por igual la posibilidad superarse.
– El establecimiento de normas, métodos y procedimientos que aseguren la incorporación, promoción y estabilidad en el trabajo en correspondencia con el aporte, las capacidades, los conocimientos y méritos laborales del individuo sin ningún tipo de discriminación.
– La existencia de un clima laboral que propicie la expresión de los criterios de los trabajadores en ocasión de decisiones laborales con las cuales no concuerden, así como el respeto, en todos los casos, a que sus reclamaciones sean atendidas por los órganos competentes, tanto desde el punto de vista de los procedimientos como de contenido.
– La fijación de indicadores para evaluar el aporte de cada trabajador y de procedimientos que eviten criterios subjetivos y voluntarismos que conduzcan a falsas apreciaciones.
– La organización de la estimulación en forma integrada con los restantes subsistemas que tienen que ver con los trabajadores y con el funcionamiento en general de la entidad.
– La proyección de un sistema salarial en correspondencia con el principio de pago por la calidad y cantidad de trabajo aportado, tanto individual como colectiva, de forma tal que a aportes iguales correspondan salarios iguales.
– Que el salario dé plena respuesta a las necesidades básicas del trabajador.
– La estimulación debe abarcar todas las categorías ocupacionales: dirigentes, técnicos, obreros, trabajadores administrativos y de servicios.
– Fijar dentro del objeto social de cada entidad no solamente aquellos objetivos referidos a su actividad productiva o de servicios, sino también las relacionadas con el desarrollo multifacético del hombre, la elevación de la calidad de vida laboral.
– La estimulación -material y moral- conforma un sistema abierto al medio y por lo tanto debe tratarse de manera integral e interrelacionada.
La estimulación debe llevarse a cabo mediante un programa en el que todos los integrantes del colectivo participen, dirigiendo el proceso la máxima dirección de la entidad y los niveles superiores a ésta.
Al estimular, es imprescindible hacer corresponder lo máximo posible los intereses sociales, colectivos e individuales. Cuando esto no se logra, se crea una situación negativa en la obtención de los objetivos planteados. En adición a los aspectos anteriormente señalados, en el sistema de estímulos -moral y material-se deben tener en cuenta, entre otros aspectos los siguientes:
– El estímulo debe estar dado por logros o resultados objetivos del trabajador o el colectivo, perfectamente medibles.
– El estímulo debe ser proporcional a los resultados o aportes.
– El sistema debe ser claro, sencillo y sobre aspectos en los que el trabajador pueda incidir.
– El estímulo debe ser oportuno.
– Debe existir equidad en el estímulo.
– El estímulo debe ser sistemático, evolucionando sus formas acorde a las circunstancias.
– El estímulo debe ser lo mas individualizado posible sin desestimar aquellos de carácter colectivo.
Los estímulos materiales son aquellos dirigidos a satisfacer necesidades materiales o espirituales para cuyo disfrute es necesario el dinero. Estos estímulos, sin exacerbarlos, ejercen una acción significativa en el desarrollo y fortalecimiento de los valores que deben caracterizar al hombre en la sociedad socialista: solidario, honesto, honrado, patriota e internacionalista, que no desee para los demás lo que no quiere para sí, ame al prójimo como a sí mismo, haga realidad la consigna de uno para todos y todos para uno.
Entre los estímulos de carácter material podemos citar:
– El salario.
– La vivienda.
– La prestación de servicios por el centro de trabajo a sus trabajadores.
– La entrega de artículos electro-domésticos.
– Las vacaciones pagadas, etc.
El salario constituye el principal estímulo material siempre y cuando el sistema refleje lo más exactamente posible la ley del pago por la calidad y cantidad de trabajo aportado. En la actualidad, de manera general, el sistema salarial no responde, ni por el nivel de las tarifas ni por el desarrollo de sus elementos a esta ley, lo cual impide que el salario juegue totalmente el papel que le corresponde.
Los estímulos morales son aquellos destinados a satisfacer necesidades espirituales del individuo, cuyo disfrute en determinados casos requiere la utilización del dinero. En la esfera laboral se destacan, entre otras, las siguientes formas de estímulo moral:
– El reconocimiento.
– La participación.
– El mejoramiento de las condiciones de trabajo.
– El enriquecimiento de los puestos de trabajo.
– Las actividades culturales, deportivas y recreativas.
– El clima laboral donde el respeto a la dignidad plena del hombre y al espíritu solidario y de cooperación sean sus elementos esenciales.
Algunos especialistas han restringido la estimulación moral solamente al reconocimiento, lo cual no se compadece con la naturaleza del hombre, ya que el mismo requiere de otro conjunto de estímulos para satisfacer su espiritualidad en el trabajo. La valoración cuantitativa de la incidencia en la productividad de los factores anteriormente señalados no resulta posible, ya que estos actúan de conjunto, tanto entre ellos, como con los estímulos de carácter material.

 Este es un recorte de un artículo que encontre por casualidad, por su importancia fue publicado. si alguien conoce la procedencia comuniquemelo  en sus comentarios.

1 comentario

    • eduardoramirezgarcia en 24 septiembre, 2019 a las 1:51 pm
    • Responder

    interesante. usted posee alguna bibliografía digital sobre este tema que pueda facilitarme?

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